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Cómo cuidar tu tejado en verano

Todos los años nos pasa lo mismo: llega el buen tiempo y los primeros días de calor y queremos dejar listo lo antes posible esas pequeñas reparaciones o reformas en el hogar que no hemos tenido tiempo ni ganas de hacer durante el invierno: pintar las paredes, arreglar el jardín, cambiar muebles… Pero, ¿y el tejado? ¿Somos conscientes de que el tejado también necesita una puesta a punta de cara al verano?

Gas radón: ¿qué es y cómo puedo proteger mi vivienda frente a él?

Radioactividad. Si preguntásemos cuál es la primera idea que viene a la cabeza unida a este término, seguro que entre las respuestas encontrábamos Chernobil, central nuclear, bomba atómica... Sin embargo, la radioactividad es un proceso natural que se da con un mayor o menor grado de intensidad en diferentes elementos de la naturaleza y que, aunque se ha logrado reproducir con éxito en un entorno controlado, estamos expuestos a ella en nuestro día a día.
El problema no radica, por lo tanto, en la radiación, sino en la concentración de la misma, ya que los elevados niveles son los que pueden provocar problemas de salud –muchos de ellos asociados al cáncer–. Y para ello no hace falta vivir cerca de una central nuclear.
Nuestras viviendas pueden acumular niveles peligrosos de radiación y en muchas ocasiones no somos conscientes de lo expuestos que estamos.

¿Qué es el confort térmico y cómo lograrlo?

“En verano hay que pasar calor y en invierno frío”. Seguro que alguna vez habéis escuchado e, incluso, dicho esta máxima de la sabiduría popular. Y es cierto, la época estival es período de calores, mientras que en invierno el frío es la constante. No obstante, una de las grandes luchas de la humanidad a lo largo de su historia ha sido para revertir esta situación y lograr lo que se conoce como confort térmico o confort higrotérmico,  es decir, conseguir estar a una temperatura en la que nuestro cuerpo no tiene que poner en marcha ninguno de sus mecanismos de termorregulación para estar a gusto.

¿Qué es el efecto “Isla de Calor” y cómo reducirlo gracias a tu cubierta?

Seguro que te ha pasado alguna vez. Agosto, pleno centro de la ciudad. Es de noche y el calor no te deja dormir. El ventilador no te alivia y el aire te parece una mala opción, porque la última vez que lo pusiste mientras dormías terminaste con faringitis. Te levantas y abres la ventana...¡el bofetón de calor es insoportable! ¿Cómo es posible que haga tanto calor en la calle? Acabas de descubrir el efecto “isla de calor”.