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Gas radón: ¿qué es y cómo puedo proteger mi vivienda frente a él?

Radioactividad. Si preguntásemos cuál es la primera idea que viene a la cabeza unida a este término, seguro que entre las respuestas encontrábamos Chernobil, central nuclear, bomba atómica... Sin embargo, la radioactividad es un proceso natural que se da con un mayor o menor grado de intensidad en diferentes elementos de la naturaleza y que, aunque se ha logrado reproducir con éxito en un entorno controlado, estamos expuestos a ella en nuestro día a día.El problema no radica, por lo tanto, en la radiación, sino en la concentración de la misma, ya que los elevados niveles son los que pueden provocar problemas de salud –muchos de ellos asociados al cáncer–. Y para ello no hace falta vivir cerca de una central nuclear.

Nuestras viviendas pueden acumular niveles peligrosos de radiación y en muchas ocasiones no somos conscientes de lo expuestos que estamos.

Esto ocurre con el famoso gas radón, un gas de origen natural, que carece de olor e insípido, que se produce a partir de la desintegración radiactiva natural del uranio presente de forma natural en suelos y rocas. El radón emana fácilmente del suelo y pasa al aire, donde se desintegra y emite partículas radiactivas.

Al aire libre las concentraciones de radón no son significativas para la salud –según la Organización Mundial de la Salud, la concentración media de radón al aire libre varía de 5 Bq/m3 a 15 Bq/m3–, pero dentro de los edificios los datos cambian y podemos estar hablando de concentraciones que van desde <10 Bq/m3 hasta más de 10 000 Bq/m3.

¿Qué consecuencias tiene para la salud el gas radón?

Según la OMS, el radón es la segunda causa más importante de cáncer de pulmón después del tabaco. Así, la proporción de los casos de cáncer de pulmón causados por radón varía entre el 3 y el 14%. Además, el riesgo de cáncer de pulmón aumenta en un 16% con cada incremento de 100 Bq/m3 en la concentración media de radón, siendo más vulnerable la población fumadora.

¿De qué depende la concentración de gas radón que tenemos en una vivienda?

Fundamentalmente de la situación geográfica de la misma. El Consejo de Seguridad Nuclear ha elaborado un mapa de España, donde ha clasificado a cada uno de los municipios en función de su concentración promedio anual de radón:

  1. Nivel I - Concentración de radón entre 300 Bq/m3 y 600 Bq/m3.
  2. Nivel II - Concentración de radón superior a los 600 Bq/m3.
  3. Resto - Aquellos cuya concentración de radón es inferior a los 300 Bq/m3, y por lo tanto, no supone un riesgo para los usuarios.

Ese mismo estudio revela que son Galicia, Extremadura, Castilla y León oriental y las islas de Tenerife y Gran Canaria las zonas más expuestas, con concentraciones superiores a los 300 Bq/m3.

Otros factores que inciden directamente en el nivel de concentración de este gas son las grietas y fisuras que existen en los cerramientos en contacto con el terreno, y que permiten que el radón pueda filtrarse a las viviendas, así como la ventilación prevista del propio edificio.

¿Qué podemos hacer para evitar concentraciones de gas radón peligrosas para el ser humano?

En la última actualización del CTE, con fecha de septiembre del 2020, se desarrolló, dentro del apartado de Salubridad, un anexo específico (DB HS6) dedicado a la protección frente a la exposición del radón. Concretamente se establecen las medidas a adoptar, en función del municipio en el que se encuentra la edificación. Así, tenemos que las actuaciones a realizar, en función del nivel de riesgo, son:

  • Edificios en zona I. Disposición de una barrera de protección contra el radón o establecimiento de una cámara ventilada.
  • Edificios en zona II. Disponemos de dos alternativas:
    - Barrera de protección + cámara ventilada
    - Barrera de protección + despresurización del terreno.

La barrera de protección tendrá un espesor y coeficiente de difusión del radón tales que el valor de Exhalación prevista a través de ella sea inferior al valor de Exhalación límite que, a su vez, depende directamente de la superficie de la edificación en contacto con el terreno, y del caudal de ventilación del local habitable a proteger.
Generalmente, este tipo de elementos también están preparados para servir como barreras a otro tipo de gases, como el metano, e incluso para las VOC (compuestos volátiles orgánicos).

En lo que respecta al resto de elementos sobre los que debemos actuar, se limitan al establecimiento de un forjado sanitario con ventilación natural o mecánica o a la despresurización del terreno mediante la disposición de elementos específicos que situados en rellenos granulares facilitan la recogida y conducción del gas radón al exterior de la edificación.

Si necesitas asesoramiento para diseñar una edificación protegida contra este gas puedes dirigirte a nuestro departamento técnico.

Escrito por:

Quiero Renovar El Tejado

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